lunes, 15 de julio de 2013
RESEÑA DE UN ADIOS
-Leyó
“Hola
Con la fina paciencia que atendiste mis recuerdos de la fama
insana de la mundaneidad, con la misma atención que escuchaste mi risa en esos
momentos que mi corazón latía de alegría sin preocupación alguna, hoy te pido
que leas mis palabras –si es posible– estando sentado, es muy serio lo que
vengo a decirte, la canción ha terminado si sabes a lo que me refiero y es probable
que yo esté muy lejos mientras tú estas concentrado leyendo esto.
Ojalá recuerdes la montaña empinada a la que quería trepar,
allí mismo debo encontrarme (espero…) con mi vestido verde pálido que combina
con las cenizas haciendo honor al momento, y siendo la última prenda que usaré en este lugar, con una flor rosa, una pluma
que no supe donde botar y un papel en el cual no he encontrado nada que
escribir, no hay nada que expresar en estos momentos cuando el niño insaciable fue
encerrado y poco a poco y hoy está de luto, un olor a menta fresca en el aire puede
ejemplificarte mi escenario eso que hace que mi cabello vuele libre sin
reconocer lo que pasa.”
-Dejo de leer y corrió
…
- Leyó corriendo…
“Un escalofrío quiere confundirme por momentos,
interrumpiendo la ceremonia, ¿Qué no quiere que sea joven para siempre? He
encontrado el elixir de la vida eterna y es la misma muerte, esa resignada que
se lleva a todo el mundo y yo le agilicé el trámite al fin y al cabo ya me reí,
ya lloré, ya bailé, ya creí, ya hice aparentemente todo…”
Tropezó…
Se detuvo, leyó…
“No me queda más que desearte que me recuerdes… Con cariño y
aprecio infinito
La típica firma amarilla”
Lloró
Saltó...
Nada más que agregar decía la cinta del forense
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