domingo, 17 de febrero de 2013

LA NACIÓN QUE PERECIÓ


Bajo la cortina de humo del recuerdo se esconde la batalla vencida de románticos y/o soñadores que luchaban por el verdadero amor, ese tan sincero como el de una madre a su hijo, y tan intenso como el de dos enamorados, creían aunque no lo veían, y era tanta la fé, que seguían siguiendo a la luna y adulando los ocasos pálidos que oscurecían sin remedio.

¿Y el vencedor? Dominó el hastío, ganó la pasión y las cosas pasajeras, esas del elixir que dura menos que un parpadeo y que desborda la falsa sensación de eternidad ¿Y que el amor eterno no existe? Sí existe, es una decisión, la elección de vida de muchas personas, la utopía de otras, y paraíso irracional desenfrenado de algunos racionales.  Y qué hay detrás de un “Ya no te quiero” o “Ya no siento lo mismo” y ¿Dónde quedó la sensación de vuelo, de tocar el cielo, de la eternidad, los sueños compartidos, la sensación de plenitud y complemento con la otra persona? , ¿Dónde quedaron las mariposas de colores brillantes en el estómago o los deseos a las estrellas fugaces o el puente que unía dos almas y que era “indestructible”? ¿Y las frases que terminaban en “el resto de mi vida”? Y aquí… ¿Quién es el héroe y quién el villano?

Nadie hace el papel de héroe ni de villano, sólo son personas cambiando de horizonte sin ninguna razón coherente naufragando en las situaciones, enfrentándose al riesgo, esfumando la esperanza,  dando lugar al desconsuelo, aferrándose al olvido, rompiendo en pedazos los momentos, botando a la basura los poemas pero… y entonces ¿aquellos del bando vencedor alguna vez estuvieron en el de los enamorados? Casi la mayoría… aunque no todos, unos se unieron por solo miedo, por experiencias ajenas o por falta de amor, otros por una desilusión que los hizo perecer de la idea de continuar con la esperanza.

Y ¿Qué pasará con los perdedores? Tal vez se cambien de bando si su fé o su expectativa no alcanzan, o tal vez sigan luchando por una razón que todavía no entienden, o tal vez mueran de amor dando su vida a la eterna batalla de sentimientos encontrados que van y vienen por estaciones entre la primavera y el invierno que esconde los recuerdos como lo hace un calmante con algún dolor –de forma temporal–  Pero así como el bando vencedor se alimenta de los que desertan del amor y deciden ir contra él, el bando perdedor tiene cada vez más integrantes tomando como insumos a los inexpertos en el tema, con muy poco recorrido en la vida y que hasta ahora no han sufrido lo suficiente para dejar de creer, nacieron con amor, sin rencor, sin odio, sin pasado, sin lamentaciones y combatirán con sus espadas y sus escudos hasta que decidan cambiarse de frente. 

Y Tú ¿a qué clan perteneces?.  ¿Crees en el amor o haces parte de los escépticos?

 

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