lunes, 6 de febrero de 2012
Y hablando de locura, fantasía y amor, hablemos de un manicomio y la frase “que suerte tienen los locos” que en la mayoría de casos lleva sujeta una respuesta alentadora de ignorancia ante el mundo real. Que entretenido es buscar en la realidad algo de locura sobre todo si ésta se puede proporcionar desde los adentros de una persona, sí hablo de la importancia de recordar la importancia de sentir viva el alma de nuevo y de dar sobresaltos a la vida así como los que realiza el corazón para llevar la sangre a todo mi cuerpo, por ejemplo cumplir caprichos sin importar los demás tal vez un poco “innecesarios”, sentir felicidad sin ningún motivo, experimentar locura intensa, abandonar la mala costumbre de dejar cosas para el futuro, atender intuiciones, hablar sin esperar aceptaciones o buenas opiniones de los demás, hablar con las cosas, en fin.
Sobre todo la verdadera LIBERTAD de la cual todos estamos privados por las conductas represivas que nos fueron establecidas desde pequeños, aunque nos presumimos libres, muchos no saben el significado de esa palabra, guardamos aquello como nuestro mejor valor y mayor tesoro y lo vemos como la oportunidad de decisión y elección en nuestra vida cotidiana pero y ¿quién lo pone en práctica? (En este instante es cuando cito a Paulo Coelho) cuando en su libro “El Zahir” expresa lo siguiente:
“El inspector dice que soy libre, soy libre ahora y lo era dentro de prisión porque la libertad sigue siendo lo que más aprecio en este mundo. Claro que eso me llevo a beber vinos que no me gustaron, a hacer cosas que no debería haber hecho y que no volvería a repetir, a tener muchas cicatrices en mi cuerpo y en mi alma, a herir alguna gente, a la cual acabe pidiendo perdón, en una época en la que comprendí que podía hacer cualquier cosa, excepto forzar a otra persona a seguirme en mi locura, en mi sed de vivir. No me arrepiento de los momentos en los que sufrí llevo mis cicatrices como si fueran medallas, sé que la libertad tiene un precio alto, tan alto como el precio de la esclavitud; la única diferencia es que pagas con placer y una sonrisa incluso cuando la sonrisa es manchada de lágrimas.”
LO QUE NO SÉ SI SOÑÉ
Se encontraba en un camino poco usual, se sentía con muchas personas alrededor y a la vez tan sola, se sentía invisible ante la gente, caminó aceleradamente mientras se perdía entre los transeúntes procurando entre tantos espejismos e ilusiones de un mundo hecho sólo de lo que puede proveer la vista, de esta falsa, insulsa, maliciosa y perniciosa sociedad que no cuestiona solo admite y acepta además se sostiene de apariencias, no quiere dejar su norte a un lado.
Se ocupo en no perder nada de lo que había ganado, en no escuchar a humanos, porque son sólo eso HUMANOS, humanos equívocos y absurdos, tarados y ensimismados, atrevidos y crédulos y en medio de la indiferencia de un mundo como ese, decidió iniciar su travesía hacia lo desconocido, buscando su propia esencia y dictando en su corazón la sentencia de no creer en pensamientos que le enseñan sobre ¿cómo vivir?, pretendía tener la sabiduría que sólo se obtiene en el momento en el que no sirve de nada, sin herramientas suficientes concluyo que el mundo es un fracaso, un fracaso en donde nada es perfecto, todo tiende a la ruina y asimismo no quiso pronunciar palabra por aquello de “el silencio es prudencia”, y por fin se descubrió a sí misma, tendría claro que debía hacer, no necesitaba de nadie, no quería sufrir innecesariamente como le había ocurrido en su pasado Y LO ÚNICO QUE PUDO ESCRIBIR FUE “LO QUE NO SÉ SI SOÑÉ”
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